El glaucoma es una grave enfermedad considerada como una de las principales causas de ceguera. Muchas de las personas que la padecen desconocen que la tienen, debido a que es una enfermedad ocular que no presenta síntomas hasta fases muy avanzadas. Recibe el nombre de “ceguera silenciosa”.
El glaucoma es una lesión del nervio óptico provocada por un fuerte aumento de la tensión ocular. Esto ocurre porque se rompe el equilibrio existente entre la producción del humor acuoso (líquido transparente que nutre las estructuras del globo ocular) y su evacuación por parte de nuestro órgano de visión. Si entra a la cámara anterior del ojo más líquido del que puede salir, la presión se eleva. Esta lesión genera un daño irreparable al nervio óptico, causando una pérdida progresiva de la visión que puede llegar a ser ceguera total.
La presión del humor acuoso dentro del ojo es variable dependiendo de la persona, estando comprendida entre los 12 y los 21 mmHg. Con la edad se van deteriorando las vías de evacuación y la presión sube, pero esto no siempre conlleva la aparición de glaucoma.
Existen diferentes tipos de glaucomas, siendo el más común el llamado de ángulo abierto (un 75% de los casos). Generalmente se produce de forma lenta y sin síntomas, lo que hace difícil su detección precoz. No se sabe exactamente porque sucede, pero lo más seguro es que esté causado por la obstrucción del humor acuoso por parte del ojo. Se detecta midiendo la presión ocular.
El glaucoma de ángulo cerrado agudo se identifica por una subida aguda de la presión intraocular. Puede llegar a causar malestar (como si un clavo se hubiera metido en el ojo), disminución del campo visual (visión borrosa) y desembocar en una pérdida de visión total en poco tiempo, por lo que requiere un tratamiento urgente e inmediato.
El glaucoma congénito es un defecto hereditario en las vías de evacuación. En las primeras semanas o meses de vida el niño presenta lagrimeo y fotofobia, así como un aumento del tamaño del globo ocular.
Varios factores pueden desencadenar la aparición de glaucoma. A continuación describimos los más comunes:
Tener cambios de presión intraocular o una presión intraocular elevada: por normal general cuanto más elevada sea la presión del ojo, más fácil es que se produzca la lesión del nervio.
Antecedentes familiares de glaucoma: si se tiene algún paciente cercano con glaucoma el riesgo de padecerla es más elevado, por lo es aconsejable una revisión ocular.
Enfermedades de la microcirculación: las personas con este tipo de enfermedades como la diabetes mellitas presentan más probabilidades de desarrollar glaucoma.
Edad avanzada: el glaucoma es más frecuente a partir de los 50 años de edad, y especialmente a partir de los 60 años.
Miopía: los ojos miopes tienen nervios ópticos más sensibles a la lesión.
Otros: traumatismos oculares antiguos, ser fumador, hipotensión e hipertensión arterial…
La única manera de combatir el glaucoma es mediante un diagnóstico precoz, haciéndose revisiones oftalmológicas que incluyan las siguientes exploraciones:
La detección precoz es fundamental para mantener la vista en perfecto estado. Es por ello que las personas más propensas (antecedentes familiares…) a padecer glaucoma, deben someterse a exámenes periódicos. Así como las personas de entre lo 50 y 60 años. Es importante que ese chequeo incluya la medición de la presión intraocular y, si es preciso, también una campimetría. La edad es un factor de riesgo.
Cuanto antes se diagnostique el glaucoma, mayores serán las posibilidades de encontrar un tratamiento eficaz. Al no presentar síntomas iniciales la única forma de diagnosticarlo es mediante la revisión de un oftalmólogo.
Según el tipo de glaucoma que sea los tratamientos variarán. El glaucoma agudo es una urgencia médica y necesita atención inmediata, ya que puede producirse ceguera en el ojo afectado en unas 24-48 horas. El tratamiento es quirúrgico y consiste en practicar una perforación en el iris para que el líquido pueda circular. Esta operación, muy efectiva, se denomina iridotomía y se realiza con láser.
Si se trata del glaucoma congénito la cirugía es segura y muy eficaz. Es importante que los niños sean intervenidos lo más pronto posible, ya que aumentan sus probabilidades de tener una mejor visión en el futuro.
El glaucoma crónico, si se detecta en fases tempranas se trata inicialmente con fármacos: colirios o píldoras, administrados, los primeros varias veces al día. Con ello se intenta que se genere menos humor acuoso. Por norma general casi todas las personas los tolera bien, pero algunas tienen dolores de cabeza o picazón o enrojecimiento del ojo. Es importante tomarse los medicamentos de forma continua, sin interrumpir el tratamiento, informando al oculista si se están tomando otros medicamentos.
Si el tratamiento farmacológico resulta insuficiente para controlar la presión intraocular hay que recurrir a la cirugía, mediante rayos láser. La intervención se llama trabeculoplastia con láser y sus resultados son buenos, pero en ocasiones sus efectos se van disminuyendo con el paso del tiempo y casi en la mitad de los operados la presión vuelve a elevarse al pasar dos o tres años. Además es poco eficaz en jóvenes y en casos graves.
Cuando los casos son muy graves o ha fallado la cirugía láser o los fármacos, se realiza una operación de cirugía convencional denominada trabeculectomía. Trata en la creación de una nueva vía de salida para el humor acuoso. Se debe saber que con esta operación no se recupera la visión pérdida, pero si se impide que se pierda más. En un 80-90% de los casos es eficaz, pero a veces al pasar el tiempo el agujero y se debe volver a operar. Además algunos pacientes deben continuar con el tratamiento farmacológico.
Hasta ahora la trabeculectomía era la operación más común para hacer frente al glaucoma. Los nuevos avances van hacia una cirugía menos invasiva, la no perforante, como la esclerectomía profunda no perforante. El postoperatorio es menos doloroso para el paciente y su recuperación más rápida.
Cada vez se recomienda antes el tratamiento quirúrgico ya que es el más eficaz en el glaucoma. Gracias a las nuevas técnicas no perforantes se aumenta la seguridad y se disminuyen las complicaciones frente a las antiguas técnicas. Aunque en ocasiones y según el caso concreto lo mejor sigue siendo la trabeculectomía.
www.cirugia-ocular.com: una web dedicada al tratamiento de las enfermedades oculares mediante el uso de las nuevas técnicas
contactar II copyright www.cirugia-ocular.com 2011